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Podríamos definir la guía interior como una conexión máxima con tu YO, que te guía en todo momento, como un GPS emocional.

Todas llevamos dentro una guía interior que está esperando ser escuchada. Esta guía nos lleva siempre a buscar el equilibrio, es decir a buscar la salud, de hecho no hay nadie que se vaya a preocupar por tu salud y por la importancia que tiene la vida para ti más que tu misma.

Siempre me ha llamado la atención cómo las personas aun sabiendo que ciertas sustancias o situaciones no les benefician, siguen atrapadas en ellas viviendo totalmente desconectadas de su guía interior. Algunas de estas cosas pueden ser:

 

-Comer en exceso

 

-Engancharse a ver series interminables

 

-Pasar largas horas en redes sociales

 

-Obsesionarse con el trabajo

 

-Consumir drogas

 

 

 

¿Qué estamos buscando con esto? ¿qué intentamos tapar consumiendo esto? ¿qué es lo que no queremos ver?

Normalmente lo hacemos para evadirnos, para no pensar, para vivir en piloto automático, desconectados de nuestra guía, inconscientes a la verdad, una verdad que puede dolernos, pero que es tremendamente sanadora. 

 

Confía en que tu propio cuerpo tiene muchas de las respuestas a tu salud, es inteligente y va a primar siempre tu supervivencia, por eso cuando no nos encontramos bien tenemos ganas de meternos en la cama, aislarnos del mundo y refugiarnos para recuperarnos, porque el cuerpo sabe perfectamente lo que le favorece, pero aun así muchas veces no nos permitimos PARAR, no nos escuchamos, a veces nos tomamos un ibuprofeno y seguimos como si nada, y llega un punto en el que esa profunda desconexión empieza a pasar factura. Esto no quiere decir que a través de tu guía interior vas a recuperar la salud, pero a través de esta guía si que puedes detectar antes si tienes algún desajuste, puedes saber intuitivamente qué es lo que te sienta mejor y qué cosas te hacen empeorar, qué partes de ti necesitan escucha y qué partes necesitan sanar…

No tienes que hacer grandes cosas para conectar con tu guía, solamente darte el tiempo y el espacio para escuchar ese lugar donde no quieres mirar y confiar en la sabiduría de tu cuerpo.

Algunas de las cosas que puedes hacer para crear ese espacio y darte ese tiempo tan necesario, son:

 

  • Reservar un momento de la semana para ti, para estar a solas, para poner atención en ti misma

 

  • Hacer pequeñas pausas conscientes en tu día a día. A veces solo hace falta cerrar los ojos, respirar y sentir como está tu cuerpo, cómo se siente en ese momento.

 

  •  Mantener tu mente activa y consciente. Siendo consciente de cuales son aquellas cosas que te adormecen o que te quitan energía, puede ser más fácil mantenerte conectada contigo misma y tomar la decisión de reducir el tiempo e las cosas que te roban energía.